Aldama a Dallas: el cinco abierto que Flagg necesitaba
Los Mavericks entregan a AJ Johnson, una primera de 2030 y dos segundas por un ala-pívot que anota sin pedir el balón y defiende el pick and roll como pocos. El precio es alto; el encaje, casi perfecto.

Imagina la jugada: Kyrie Irving rompe a su defensor, la ayuda llega desde la esquina y el pase sale disparado hacia un grande de 2,11 que ya tiene los pies puestos para tirar. Esa jugada, exactamente esa, es la que los Mavericks acaban de comprar. Dallas ha cerrado el traspaso de Santi Aldama desde los Grizzlies pagando con AJ Johnson, una primera ronda de 2030 y dos segundas futuras, dentro de una operación múltiple en la que Memphis también se lleva a Isaiah Stewart procedente de Detroit.
Dallas no ficha un anotador: ficha un ecosistema. Aldama es el grande que hace mejores a los que crean, sin quitarles ni un segundo de balón.
- Anota sin dominar la posesión
- Defiende el pick and roll
- Encaja con Irving y Flagg
Lo que compran los Mavericks: puntos que no cuestan posesiones
El dato que define a Aldama no es cuánto anota, sino cómo. De sus puntos por partido, 4,7 llegan tras recepción directa (catch & shoot) y solo 1,3 los crea él mismo. Es un jugador diseñado para vivir de las ventajas que generan otros, y eso en Dallas —donde el balón ya tiene dueños— vale oro.
Su relación con el balón lo confirma: 54,1 toques por partido pero apenas 1,84 segundos por toque. Recibe, decide, tira o mueve. Nada de parar el ataque. Como se ve en su mapa de tiro, su volumen se concentra donde el sistema le sirve: el tiro tras recepción supone el 39% de sus jugadas y el contraataque otro 23%, donde rinde por encima de la media de la liga.
Hay precedente de lo que pasa cuando lo rodeas de creadores de élite: en Memphis, su mejor quinteto histórico —con Morant, Bane y Jackson Jr., todos ya fuera de allí— firmó un +17,9 por 100 posesiones en 15 partidos. Aldama no lidera quintetos; los eleva.
La letra pequeña que nadie mira: la defensa
Aquí está el ángulo que se le escapa al aficionado medio. Aldama defiende el pick and roll con balón entre los mejores grandes de la liga: apenas 0,817 puntos permitidos por cada posesión que ataca su emparejamiento. Para un equipo que va a vivir de cambios defensivos y coberturas altas, es un seguro de vida. Además asume trabajo interior real: desafía 4,1 tiros al aro por partido.
Por qué encaja en Dallas
La plantilla actual de los Mavericks tiene creadores (Irving, Cooper Flagg), pívots verticales que necesitan espacio para atacar el aro (Gafford, Lively) y tiradores veteranos (Klay Thompson, Middleton). Lo que no tenía era un grande que abriera la pista sin exigir jerarquía ofensiva. Aldama, que viene de su mejor versión (12,5 puntos y un BPM de 3,2 en 2024-25, con un techo de 37 puntos ante Washington), es exactamente esa pieza: castiga las ayudas, corre el contraataque y no compite por el balón con nadie.
Kyrie Irving
Cooper Flagg
Santi Aldama
Daniel Gafford
Dereck Lively IILo que Dallas no compra (y lo que se lleva Memphis)
Seamos honestos con el precio. Una primera de 2030 y dos segundas es mucho papel por un jugador que no genera su propio tiro: en eficiencia como tirador tras recepción está por debajo de la media de la liga, y en el clutch —últimos cinco minutos apretados— apenas aporta 0,5 puntos con un 34,4% en tiros de campo. No es el hombre de la última posesión y nadie debería venderlo como tal. Los Grizzlies, por su parte, salen con activos de draft, un joven (AJ Johnson) y músculo interior con Stewart: reconstrucción de manual.
Lo que ganan los Mavericks
- ✓Spacing de grande sin exigir balón
- ✓Defensa top del pick and roll
- ✓Puntos fáciles al contraataque
Lo que no compra
- ✕Creación propia (1,3 pts autocreados)
- ✕Un cerrador para el clutch (34,4%)
A 18,5 millones este año y con contrato hasta 2028, Dallas no ha fichado una estrella. Ha fichado el pegamento que hace que las estrellas rindan. Y eso, en un vestuario con tanto nombre, escasea más que el talento.
Dallas paga caro, pero compra exactamente lo que le faltaba.
Aldama no venderá camisetas ni cerrará partidos: hará que Irving, Flagg y los pívots jueguen más cómodos cada noche. El precio se olvidará si el encaje funciona.